Abogamos por la diversidad religiosa en las aulas para evitar radicalismos

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Logroño, 2 de Enero de 2015

Ha alertado de que “se está produciendo un fenómeno social preocupante” en relación a las nuevas generaciones de origen magrebí nacidas en Europa, practicantes o no, que “están respondiendo a la llamada del Estado Islámico”, por lo que “hay un adoctrinamiento de esta población joven que ha crecido en democracia”.

Ana M.ª Vega presenta la publicación sobre diversidad religiosa.

La catedrática de la Universidad de La Rioja (UR) Ana María Vega aboga por implantar en las aulas, como ya está regulado, la enseñanza religiosa de las confesiones que tengan acuerdo con el Estado, para evitar el riesgo de que “se radicalice” y porque así las autoridades controlarían los contenidos de la asignatura.

En su libro “La gestión de la diversidad religiosa en el sistema educativo español”, que se publica el próximo lunes, Vega ha analizado la docencia de las diversas confesiones en Secundaria en centros públicos y concertados.

Doctora en Derecho y licenciada en Derecho Canónico por la Universidad de Navarra, ha dicho a Efe que España no ha prestado demasiada atención a la atención a la diversidad religiosa hasta el año 2000, cuando llegó el “boom” de la inmigración, por lo que se ha tenido que “reaccionar en tiempo récord”.

Ha indicado que, desde 1992, España cuenta con acuerdos con las minorías islámica, judía, protestante y evangélica, que tras un desarrollo normativo, prevén que con un mínimo de diez peticiones por centro -público o concertado- se debería “activar” la posibilidad de contar con un profesor de esa religión.

La diferencia con la religión católica es que esta es de “oferta obligada” para los centros y de petición “voluntaria” para las familias, mientras que en el caso de las confesiones minoritarias son las familias las que deben pedir la asignatura.

Sin embargo, ha recalcado que “en España hoy no se cumple esta posibilidad”, bien porque el director del centro no informa a las familias de esa opción, o no tramita las peticiones ante la Consejería de Educación, o bien no ha habido voluntad política de articular esa obligación.

“Se trata de un derecho reconocido y desarrollado”, por ello, ha insistido en que “todo fenómeno social que no se normaliza, acaba radicalizándose”, de modo que “no se puede controlar lo que dice un imán en un local reconvertido en mezquita”.

La directora de la Cátedra UNESCO “Ciudadanía democrática y libertad cultural” ha explicado que existe la posibilidad de que el alumnado reciba en el aula “una versión de la religión islámica que reúne las condiciones para impartirse en un régimen democrático”.

Cualquier libro de texto cuenta con la supervisión del Ministerio de Educación, por lo que es imposible que su contenido vulnere los derechos fundamentales, “pero estas garantías no se pueden exigir en un púlpito”, ha subrayado.

El currículum de religión islámica para Primaria se acaba de publicar en el Boletín Oficial del Estado (BOE), el pasado 14 de diciembre, de modo que se garantiza “una carga cívica importante” para cualquier alumno que estudie esta asignatura en un centro sostenido con fondos públicos.

Ha alertado de que “se está produciendo un fenómeno social preocupante” en relación a las nuevas generaciones de origen magrebí nacidas en Europa, practicantes o no, que “están respondiendo a la llamada del Estado Islámico”, por lo que “hay un adoctrinamiento de esta población joven que ha crecido en democracia”.

Ha resaltado que en su investigación no se han detectado problemas de integración o convivencia con los alumnos inmigrantes, pero en el caso de los colegios concertados, “no se activa una asignatura alternativa para los niños de confesión musulmana mientras el resto asiste a clase de religión católica”.

Algunos centros vieron la solución en ofrecer una asignatura aconfesional sobre historia y sociología de las religiones, impartida por profesiones de historia y filosofía, pero la realidad es que apenas tuvo demanda entre las familias españoles, según confirman las estadísticas y las entrevistas realizadas por Vega.

Ha insistido en que se debe garantizar en los centros con financiación pública la educación religiosa de las confesiones que tengan un acuerdo con el Estado, con las mismas condiciones que la religión católica.

Entre sus conclusiones, ha recalcado que “el antídoto ante cualquier fundamentalismo religioso o laicista es más educación y más democracia”.